Dinópolis

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Amantes de teruel

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Mudejar Teruel

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Torre san martín

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DINÓPOLIS

Territorio Dinópolis

Territorio Dinópolis está formado por un gran parque principal, Dinópolis, ubicado en la misma ciudad de Teruel y por seis centros más situados en diversas localidades de la provincia de Teruel: Legendark (Galve), Inhóspitak (Peñarroya de Tastavins), Región Ambarina (Rubielos de Mora), Bosque Pétreo (Castellote), Mar Nummus (Albarracín) y Titania (Riodeva), en cuyas exposiciones podremos disfrutar de los fósiles hallados en yacimientos cercanos a dichos municipios y de gran relevancia científica a nivel mundial.

Dinópolis (Teruel) es un parque paleontológico que combina a la perfección ciencia y ocio para que el visitante viva de cerca el apasionante mundo de los dinosaurios. Para ello, este parque único en Europa, nos propone un recorrido de 4.500 millones de años a través de atracciones como los recorridos temáticos de ‘El Viaje en el Tiempo’ o ‘El Último Minuto’, del simulador virtual 4D ‘Terra Colossus’, La Paleosenda, el Cine 3D, el Sauriopark, y de espectáculos como el ‘show del T-rex’, uno de los animatrónicos más sofisticados del mundo que recrea con asombrosa precisión a un Tyrannosaurus rex.

Un centro que nos permite disfrutar asimismo, de un espectacular Museo Paleontológico con más de 500 piezas entre fósiles originales, muchos de ellos hallados en la provincia de Teruel como es el caso de los huesos originales de Turiasaurus riodevensis, el dinosaurio más grande de Europa descrito hasta la fecha y uno de los más grandes del mundo, con casi 40 metros de largo y 40 toneladas de peso que fue encontrado por los paleontólogos de la Fundación Dinópolis en la localidad turolense de Riodeva. Así como de réplicas de gran tamaño, como la de un Brachiosaurus o de un Tyrannosaurus rex en posición de ataque, entre otras.

Pol. los Planos s/n • 44002 • Teruel (Teruel) • Tel.: +34 (978) 617 715 • Fax.: +34 978617718

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AMANTES DE TERUEL

En Teruel, un joven llamado Juan Diego Martínez de Marcilla se enamoró de Isabel, hija de Pedro Segura. El padre no tenía otra hija y era muy rico. Los jóvenes se amaban mucho, hasta el punto que hablaron de su amor. El joven le dijo que deseaba tomarla por esposa, ella respondió que el deseo de ella era el mismo, pero que supiese que nunca lo haría sin que su padre y madre se lo mandasen. Entonces, él la quiso más.

Él era un buen joven, pero no tenía riquezas. El joven dijo a la doncella que, como su padre tan solo lo despreciaba por la falta de dinero, si ella quería esperarlo cinco años él iría a trabajar por mar y por tierra donde fuera necesario para poder ganar dinero. Ella se lo prometió.

Peleando contra los moros, ganó pasados cinco años cien mil sueldos, por mar y por tierra. La doncella en este tiempo fue muy importunada por el padre para que tomase marido. Su respuesta era que había votado virginidad hasta que tuviese veinte años, diciendo que las mujeres no debían casarse hasta que pudiesen y supiesen regir su casa. El padre, como la amaba, quiso complacerla.

Pasados los cinco años el padre le dijo: «Hija, mi deseo es que tomes compañía». Ella, viendo que el plazo de los cinco años había pasado y no sabía nada del enamorado, dijo que lo haría. Enseguida el padre la desposó, y al poco tiempo se realizaron las bodas; y el otro regresó.

El enamorado se puso tras el lecho de su amada ya desposada y le dijo: «Bésame, que me muero». Y ella repuso: «No quiera Dios que yo falte a mi marido. Por la pasión de Jesucristo os suplico que busquéis a otra, que de mí no hagáis cuenta, pues si a Dios no ha complacido, tampoco me complace a mí». Él dijo otra vez: «Bésame, que me muero». Repuso ella: «No quiero». Entonces él cayó muerto. Ella, que lo veía como si fuera de día por la gran luz de la habitación, se puso a temblar y despertó al marido diciendo que roncaba tanto que le hacía sentir miedo, que le contase alguna cosa. Y él contó una burla. Ella dijo que quería contar otra. Y le contó lo ocurrido y de cómo con un suspiro Juan había muerto. Dijo el marido: «¡Oh, malvada. ¿Y por qué no lo has besado?». Repuso ella: «Por no faltar a mi marido». «Ciertamente, dijo él, eres digna de alabanzas». Él, todo alterado, se levantó y no sabía qué hacer. Decía: «Si las gentes saben que aquí ha muerto, dirán que yo lo he matado y seré puesto en gran apuro». Acordaron esforzarse y lo llevaron a casa de su padre. Lo hicieron con gran afán y no fueron oídos por nadie.

A la joven le vino al pensamiento de cuánto la quería Juan y de cuánto había hecho por ella, y que por no quererlo besar había muerto. Acordó ir a besarlo antes de que lo enterrasen; se fue a la iglesia del señor San Pedro, que allí lo tenían. Las mujeres honradas se levantaron por ella. Ella no se preocupó de otra cosa más que de ir hacia el muerto. Le descubrió la cara apartando la mortaja, y lo besó tan fuerte que allí murió. Las gentes que veían que ella, que no era parienta, estaba así yacente sobre el muerto, fueron para decirle que se quitase de allí, pero vieron que estaba muerta. El marido contó el caso a todos los que había delante, según ella se lo había contado.

Acordaron enterrarlos juntos en una sepultura. Juntos para siempre.

MUDEJAR TERUEL

La arquitectura mudéjar aragonesa es una corriente estética dentro del arte mudéjar que tiene su centro en Aragón (España) y que ha sido reconocida en algunos edificios representativos como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

La cronología del mudéjar aragonés ocupa del siglo XII al XVII e incluye más de un centenar de monumentos arquitectónicos situados, predominantemente, en los valles del Ebro, Jalón y Jiloca, donde fue numerosa la población de mudéjares y moriscos, que mantuvieron sus talleres y tradiciones artesanales, y escaseó la piedra como material constructivo.

Las primeras manifestaciones del mudéjar aragonés tienen dos orígenes: una arquitectura palaciega vinculada a la monarquía, que reforma y amplía el Palacio de la Aljafería manteniendo la tradición ornamental islámica y alarifes musulmanes y una arquitectura popular que enlaza con el románico que deja de construir en aparejo de sillería y comienza a elaborar sus construcciones en ladrillo dispuesto en muchas ocasiones en tracerías ornamentales de raigambre hispanomusulmana, lo que puede observarse en iglesias de Daroca que, siendo iniciadas en piedra, se remataron en el siglo XIII con paños mudéjares de ladrillo.

TORRE DE SAN MARTÍN

La Torre de San Martín de Teruel es una edificación del mudéjar aragonés de España catalogada en 1986 como Patrimonio de la Humanidad.1 Fue erigida en 1316 y reformada en el siglo XVI, en que se le añadió un basamento de piedra.

Fue edificada entre 1315 y 1316 y reformada en 1550 por Pierres Vedel, que eliminó viviendas adosadas para dejar una plaza abierta ante la torre y construyó un refuerzo de sillería en su base para reparar y prevenir la degradación de su parte baja, muy erosionada por las humendades. En 1926 Ricardo García Guereta acometió una importante restauración; en la posguerra española Manuel Lorente Junquera volvió a intervenir en la torre restituyendo piezas cerámicas con un tono más tenue que el de las originales. Entre 2002 y 2007 se produjo una restauración completa, tanto en el interior como en el exterior, por la que fue recuperada la antigua entrada de debajo de la torre.

 

Se ubica en la Plaza de Pérez Prado, frente a la calle de los Amantes. Es, como otras de las torres de la capital turolense, una torre-puerta de ladrillo con ornamentos de cerámica vidriada bajo la que pasa la cuesta de la Andaquilla. Es practicable en su base a través de una bóveda ojival. En el primer cuerpo son visibles tres de sus caras, pues la cuarta está adosada a la iglesia de San Martín, de época barroca.

La torre imita la estructura del minarete almohade con dos torres cuadradas concéntricas entre las que se sitúan las escaleras. La torre interior presenta tres pisos superpuestos cubiertos con bóveda de crucería.

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